En 1990, mis padres sufrieron un accidente automovilístico que les causó daños muy graves, tanto, que el IMSS les dictaminó invalidez total y permanente.
Mi madre murió en febrero de 2015 y mi padre continua internado debido a las secuelas del múltiple traumatismo cráneo-encefálico en una casa de medio camino (algo así como un asilo). Durante todo este tiempo nunca le hizo falta nada a mi madre, ni les ha hecho falta tampoco nada a mi padre, ni a mi hermano menor, que en aquel entonces contaba con tan sólo siete años de edad.
Mi papá tenía una amplia cultura de seguros, para explicarlo siempre digo que tenía asegurado hasta el perico, pues contaba con seguro de GMM, de vida, de ahorro, seguro social, tenía asegurados los autos, la casa; además de inversiones, bienes inmuebles, centenarios y otras cosas más.
Es justo decir, que gracias a los seguros con los que contaba mi padre, hizo posible lo que él siempre decía que era su prioridad - proteger y proveer todo lo necesario a su familia - .